Porque todo empieza con una pregunta...
Nuestro peludo primo tiene razón, ¿para qué hacer(se) preguntas, si eso supone un esfuerzo?
Y es más cómodo no esforzarse.
Lo mismo debería pensar la naturaleza (sea lo que eso sea), ya que no tiene por qué esforzarse para seleccionar una mutación de un ser vivo que le sea favorable. ¿Por qué no dejar que evolucionemos al tuntún, cada uno a su aire?... Y si te salen cinco narices, pues te cargas de pañuelos y ya está. ¿Y para qué cargar con la mutación humana, si seguro que los monos darían mucho menos el coñazo, que el que le damos nosotros?
Ni más ni menos que eso, es lo que piensa la mayoría del alumnado, cuando empiezan lsa clases en septiembre. ¿Qué hago yo aquí, sentado?
Pues ahora también estás sentado frente a este blog (o eso espero)... así que también te lo puedes preguntar.

Y sí, ya se que dirigirse al alumnado que está mudo es perder un poco el tiempo... pero se pierde mucho más, y no solo tiempo, si les dejas estar callados todo el curso (o hacer ruido para molestar)... en mis clases los mudos tienen que buscar la forma de hacerse entender... la que sea!!!
ResponderEliminar